Posteriormente nuestro monumento pasó a ser capilla y prisión., Arquitectónicamente, es de planta dodecagonal. Presenta tres cuerpos: el más elevado circular. El segundo es de ladrillos y de planta hexagonal, posee decoración cerámica en cintas verdes recuadrando los arcos(grata innovación en su época) y en el primero se superponen tres plantas cubiertas con bóvedas de arista.
Con el paso de los años, el abandono se cebó con la Torre. Así llegó al siglo XVI en un ruinoso estado, lo que obligó a realizar una importante obra de consolidación. Gracias a ella, pudo alcanzar el XVIII, en el que, el terrible terremoto de Lisboa(1755) sacudió a la ciudad y afectó gravemente a la Torre.
Fueron momentos críticos para su futura pervivencia, pues aunque en 1760 se arreglaron los daños y se añadió el cuerpo superior, poco antes el asistente Marqués de Monte Realse planteó su demolición para ensanchar el paseo de coches de caballo y a efectos de dejar el paso de San Telmo al Puente de Triana más derecho. La fuerte oposición del pueblo de Sevilla(llegaron hasta el rey) impidió que se cometiera tal destrozo.
Otra posterior amenaza de muerte le vino de manos de la Revolución de 1868, cuyos revolucionarios , que apresuraron la demolición de los lienzos de murallas, las pusieron a la venta para aprovechar sus materiales de derribo. Nuevamente la oposición popular fue la que provocó que la Torre perdurara.
Hoy en día, la Torre del Oro es tan emblemática para Sevilla como las mismísima Giralda. Alberga un Museo Naval que exhibe variados objetos y piezas relacionados con la vida marinera sevillana y es munumento indiscutible y emblemático para la ciudad, a la que otorga extraordinarias vistas desde Los Remedios y Triana.